Así fue, así pasó

Desde la Casa Grande del Padul por Isidoro

Isidoro Villena

Desde antes de las Navidades no caía ni una gota de agua, cuando un mes antes nos frotábamos las manos de alegría de lo que había llovido, esto va bien, llegamos a pensar pero para la Navidad, Reyes, San Antón y S. Sebastián el agua no asomaba, la tierra ya no está por aquí como para que una familia pueda vivir de ella, al contrario, sequía y perder dinero y algunas trampas. Esto dio lugar a que poco a poco se han ido cambiando los productos de siempre, como los cereales, y cambiándolos por otro tipo de productos que por lo menos rindan algo. Así se están plantando grandes superficies de Almendros u olivos que por lo menos te aseguran una producción. Pero las penas del campo nunca llegan solas, el presidente de los estados unidos se encarga de poner aranceles tan justos como para no venderles nada. Si nos fijamos en los almendros, otro tanto de lo mismo, hambre y miseria porque también habrá que depender de las borrascas o a regar con bidones. Esto no tiene solución. De mal en peor. Aunque el Cerro del Caballo tenía nieve, gracias a Dios, porque de ahí bajan las aguas a nuestra laguna.

Pero nos vamos a ir fijando en otros aspectos de la vida cotidiana de nuestro pueblo, y es que no paran las otras, rambla, calles, limpieza. Ahora están las obras de la Calle Pósito que junto con la calle de Santa Ana y la del pintor Julio García, forman el eje principal de nuestros paséos procesionales y así escucho como las llaman “las calles de las procesiones”.

Visto anteriormente que no llovía, esta debería de llegar y llego pero cuando más daño hacía al personal, por San Antón. Mucho frio y por la leña de San Sebastián, estaba el tiempo con tantas dudas que pasada la procesión nos mojó. Después de todo Enero se fue dejándonos unos 50 litros que vinieron muy bien, pero mientras escrito este texto no se ven esperanzas ningunas. Pero eso sí, por las noches el frio que hacía invitaba a coger un buen anorak para superar las bajas temperaturas.

 

Como ya viene siendo tradición, después de la procesión, los paduleños pusimos dirección a nuestros coches. ¿A dónde? A los restauras de los pueblos que tenemos alrededor, ya que Padul está en horas, muy bajas, para salir de copas, Recordamos los ms veteranos que en nuestros años de juventud llego a haber más de 25 Bares en el pueblo y ahora habrá unos pocos que no llegarán ni a 7.

Por otra parte los paduleños, cada vez más, están más motivados para escribir y sacar a la luz libros, para informarnos, sobres sus experiencias sobre los diversos temas que ellos escogen como motivo de ello. Así nos encontramos con tres nuevos libros, recién salidos de la imprenta como son los de José López Puertas, Joaquín Cenit Palomares y Carmelo García. Los tres son libros bien distintos en cuanto a su contenido pero ahí están para deleite de todos los que amamos la lectura. José López lleva ya dos volúmenes escritos sobre poesía. Joaquín Cenit sigue defendiendo la identidad de nuestro pueblo, El Padul, eterno tema, y Carmelo nos cuenta el hundimiento de la flota de Juan Mendoza mencionando los pueblos de Chite, Nigüelas y El Padul. Tambien Carmelo compagina el trabajo, la familia y la espeleología, es hombre experto y curtido en cientos de aventuras bajo tierra. Estos libros se encuentran a la venta en las librerías y en el Kiosko de la presa.

Para ir despidiendo este mes nos encontramos con que los pueblos se reforman a base de renovar las estructuras y actualizar todo lo que sea cuestión de mejoramiento ya que así lo impone el paso del tiempo, y a eso se le llama “invertir en progreso”.

Otro aspecto que vamos a tocar es el de las entidades bancarias que tenemos en el pueblo. Estas, como es lógico, se van adaptando a los tiempos que vivimos y…todo ello pasa por tener que modernizar y en este tema de los bancos está la informática. Aquí está el lio ya se pretende que todo se haga a través de los cajeros, informática, y con esta hemos topado. No sabernos poner al día nuestras cuenta en el cajero, no sabemos hacer ingreso…lo que si sabemos es pillar unos “cabreos” muy grandes, y por consiguiente, grandes colas hasta que aprendamos.

A día de hoy no se prevén lluvias por nuestro pueblo, así que tranquilos. Existe un viejo refrán: “Cuando la Candelaria Plora, el campo aflora”. Que no llueve.

En las fotos que adjuntamos reunimos a nuestros tres escritores. También sacamos a nuestro amigo Pepe, ejemplo de la persona que se jubila y llena su tiempo de contenido…y ovejas.

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