Así fue, así pasó

Isidoro Villena

Habiendo dejado nuestra redacción anterior a las mismas puertas de la celebración de San Antón, nos disponemos a escribir algo sobre Él. Se llamaba Antonio Abad y fue un monje cristiano y fundador de un movimiento ermitaño allá por el siglo tercero después de Cristo y lo presenta la historia como un hombre modelo de piedad cristiana.

Ahora, en nuestra época y dentro de nuestra religión se respeta mucho y ha sido acogido por la tradición  como un hombre muy  querido y que se celebra su onomástica  tres días antes de San Sebastián, para lo cual se echaban hogueras por la noche y se asaban buenas viandas como son los productos de la matanza. Pues antes se sacrifican dos o tres cerdos por casa para estar servidos todo el año, chorizos, salchichas, morcillas y algunos que otros buenos filetes que acompañados de los vinos mostos que entonces se criaban, se cantaban y bailaba alrededor de la hoguera entonando algunas canciones muy populares y muy paduleñas. Mientras las ascuas de la hoguera templaban nuestros riquísimos productos nosotros cantábamos, girando alrededor de la lumbre canciones como: “San Antón me quiere mucho, porque le hago la cama, si supiera San Antón que el colchón no tiene lana (se la robaban), que el colchón no tiene lana. Arre churre, churre que te chuleé, que me fui con otra/o y a ti te dejé. Esto se cantaba durante mucho tiempo y bailando alrededor para un lado o para otro.

Otra canción que cantábamos era: San Antón mató un marrano y no me dio una morcilla y no me dio una morcilla, yo le doy a San Antón con un palo en las costillas, con un palo en las costillas. Arre churre arre que te chuleé, que me fui con otro/a y a ti te dejéeeeeee

De inmediato pasamos a la festividad de nuestro querido Patrón San Sebastián y el día 19 de Enero, por la tarde el pueblo está cerrado con llave y cerrojo ya que a partir de las tres de la tarde salimos hacia los montes que nos rodean y  con alguna herramienta para cortar leña y cuerdas en el bolsillo para hacer nuestro haz de leña. También se suelen hacer haces de leña para nuestros familiares ausentes, padres, hermanos, hijos, nietos…lo que la mente sea capaz de recordar en esos momentos tan divertidos como recordatorios de todos aquellos que están impedidos, ausentes o bien hayan fallecido a lo largo del año. Este día  de San Sebastián repasa nuestras conciencias y nos lleva a los rincones más profundos de nuestro ser para recordar lo más hermoso de nuestra familia y todo irá acompañado de las tortas con chicharrones con azúcar, todo tipo de tortas y chocolates y entre tomillo y tomillo, cortado o arrancando, vamos dando cuenta de esos  buenos productos que nuestras señoras, por lo general, se han encargado de preparar para el evento. Y así echamos la tarde, si hace buen tiempo se aguanta más tiempo, pero si no fuera así nos venimos antes del monte o bien hacemos el trayecto con los coches, pero a por la leña hay que ir. Se han dado ocasiones en las que cuando la carretera general pasaba por el centro del pueblo, que la gente se sorprendía y se mofaba de nosotros al vernos con tantos haces de leñas y nos decían, los más educado: ¡Es que le vais a pegar fuego al pueblo! Otras personas querían ser más simpáticos y nos preguntaban cosas difíciles de responder y entonces nos acordábamos de algún que otro miembro de su familia, generalmente de la Madre.

 

Desde la Casa Grande del Padul por Isidoro

Al volver de la leña, todos íbamos a depositarla en el lugar donde estaba colocada una base de arena, para no quemar el asfalto, y rápidamente nos íbamos a la casa y todas las preguntas van dirigidas a la madre. Mamáaaa, quién se ducha ahora. Ellas siempre lo han organizado de maravilla y al  final  todos  limpios, guapos y con buen olor.

Ya nos vestimos con nuestras mejores ropas y nos preparamos para ir a la Ermita de San Sebastián para estar allí a las nueve de la noche, o antes, para pillar un buen lugar. Pillamos un buen lugar, pero una pulmonía  también, este año teníamos cero grados en la bajada del Santo, pero fue escuchar los sones de la trompeta anunciándonos

La salida de S. Sebastián, todos estábamos ya preparados para entonar nuestro himno, santo y seña de nuestro Santo Patrón. En la iglesia se repetía otra vez. Palabras del Párroco y canto del Himno.

El día 20, la gran procesión de nuestro patrón, pocos cohetes, mucha gente y paseo por el itinerario habitual entre cohetes disparos y ¡vivaaaa  S. Sebastián! Damos la vuelta a pueblo y a la Iglesia, Misa y después a almorzar fuera de casa, esto se ha impuesto y es maravilloso. Hay que vivir la vida. ¡Vivaaaaa San Sebastián!. Así salimos de “Febrerillo loco, un día peor que otro” o “En Febrero, un rato al sol y otro al brasero”

 

 

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