RUTAS DESDE NIGÜELAS

Las Presas del río Dúrcal

David Rios

Realizando en nuestro vehículo el primer tramo del itinerario, de poco menos de 4,3 km, que enlaza el núcleo urbano de Nigüelas con al centro de enseñanza I.E.S. “Valle de Lecrín”, habremos de salir desde la calle Cruz de dicha localidad, justo enfrente de la fachada del antiguo ayuntamiento. Dejando a la izquierda “Las Escuelas”, continuamos por la calle Manuel de Falla para, ya en las afueras del pueblo, girar a la izquierda por la carretera pavimentada que desciende hacia Dúrcal. Llegando a esta última localidad, no atravesaremos el paso inferior que salva antigua carretera Bailén-Motril, la N-323a, si no que giraremos 90º a la derecha para continuar, durante apenas 1 km, por la vía de servicio que transita paralela a la N-323a. Para ello dejamos enseguida atrás, a la izquierda, un segundo paso inferior hacia Dúrcal y en unos centenares de metros descendemos hacia el tercer y último paso inferior en el que ya abandonamos definitivamente la vía de de servicio, girando a la derecha para, entre edificaciones, continuar por una carretera asfaltada. Al poco tiempo, al salir de una brusca curva hacia la izquierda - donde deberemos extremar la precaución por el paso de camiones procedentes de canteras localizadas ladera arriba-, la carretera se bifurca. Ignorando el ramal que hacia la derecha -rumbo a las canteras- inicia un marcado ascenso hacia la montaña, seguiremos entonces por la vía de la izquierda, conforme a las indicaciones hacia el citado instituto I.E.S. “Valle de Lecrín”.

 

Un vez allí, tras llanear por un agradable trayecto entre huertas de menos de 1 km llegamos al instituto, en cuyas inmediaciones aparcamos el vehículo.

Nos situamos enfrente de la entrada principal de instituto para iniciar nuestro agradable paseo que, siguiendo el recorrido aguas arriba de la acequia de Márgena (también conocida como “Mahina” ó “Mágina”), en poco más de 2,3 km nos llevará al punto en que dicha acequia toma sus aguas del río Dúrcal.

El primer tramo del recorrido lo realizamos por una pista sin asfaltar, de pendiente muy suave, trazada a media ladera por la margen izquierda del valle del Dúrcal y ofreciendo unas magníficas vistas sobre el río que le da nombre al valle.

En aproximadamente 1,5 km, con la acequia Mahina acompañando nuestros pasos en todo momento, la pista finaliza en un estrecho sendero flanqueado por cipreses que en unos metros, bruscamente, desciende al cauce -normalmente seco- de la rambla de Dúrcal.

Cruzamos la rambla y en apenas unos metros cauce arriba nos encontramos con un pequeño sendero que, de forma inmediata, tras atravesar una densa vegetación, nos sitúa en la boca del túnel diseñado para el cruce de la acequia Mágina con la rambla de Dúrcal.

Situados ya en el estrecho borde del cajero de hormigón que define la sección rectangular del canal, no abandonaremos durante todo el itinerario la acequia hasta alcanzar el punto en que ésta toma sus aguas del río Dúrcal.

Aunque la estrechez del borde sobre el que caminamos -en algunas partes inferior al medio metro-, y la cada vez mayor altura que va adquiriendo nuestro recorrido respecto del fondo del barranco hace pensar en una peligrosa excursión, esto en realidad sucede durante solamente unos metros al comienzo de la acequia. De todas formas, el usualmente bajo nivel del agua en la acequia y la escasa separación entre los dos bordes de la misma no nos debería hacer desistir de continuar con el itinerario, siempre y cuando éste se realice con la debida precaución.

Unos 120 metros aguas arriba de la boca del túnel, el trazado del canal gira a la derecha para deleitarnos con una espectacular visión de la garganta del río Dúrcal, al inicio del paraje localmente conocido como “Las Presas del río Dúrcal”. Un corto tramo en túnel nos obliga entonces a agachar la cabeza y caminar lentamente con un pie en cada borde del canal. Se trata de prácticamente el único obstáculo reseñable que nos vamos a encontrar durante el resto del paseo, además de otro pequeño tramo en trinchera donde la estrechez del sendero hace que nos tengamos que quitar la mochila para llevarla en la mano.Aproximadamente a unos 600 metros desde que comenzamos a caminar por el borde del canal llegamos finalmente a la sencilla obra de derivación de parte de las aguas del Dúrcal, marcando esta pequeña obra ingenieril el final del itinerario.

En este punto observamos junto al cauce una frondosa higuera. La podemos rodear por la roca en la que apoya sus ramas para luego ascender ladera arriba, apenas unas decenas de metros, por un sendero no muy bien marcado. Llegamos entonces a una bella cascada de cola de caballo, desde cuyas inmediaciones la perspectiva de las paredes de roca por entre las que discurre encajonado el río Dúrcal es sencillamente impresionante.

 

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