RUTAS DESDE NIGÜELAS

El barranco de la Yesera

David Rios

Saliendo de nuestra casa en la calle Nueva del Ayuntamiento, atravesamos la pequeña placeta del mercado para continuar por la calle del Agua hacia la Plaza de la Iglesia. Continuando por la calle Canalón, pasamos por la panadería y el molino de aceite medieval para en apenas 100 metros llegar a una bifurcación, donde elegiremos la calle que sube hacia la izquierda (la de la derecha, denominada “de la Cuesta” desciende directamente hacia el río Torrente). Siguiendo entonces por la calle Pasión, al poco tiempo ésta gira bruscamente hacia la izquierda, pasando a denominarse a partir de ahí “Calle de las Eras”. En ese punto de giro hay un pequeño mirador, en la propia calle, ofreciendo unas interesantes vistas de la sierra hacia el este. Al final de la calle, caminando unos pasos hacia la izquierda, llegamos a la fuente con dos caños (Pilar 1), que ya hemos considerado punto de referencia en otras excursiones. Seguimos hacia la derecha, aguas arriba de la acequia que discurre detrás de dicha fuente, por la calle denominada “del Partidor”. Unos metros más arriba un panel nos informa que estamos al comienzo del “Camino de la Pavilla” (Inicio La Pavilla), sendero muy agradable para el paseo que transita paralelo a la acequia del mismo nombre y en el que tradicionalmente las parejas “pelaban la pava” entre los chopos y abedules que tapizan algunos tramos de la margen izquierda de la acequia. Con las ramas de este último árbol los mozos trenzaban las coronas de flores o “guirnaldas” con las que luego obsequiaban a sus parejas el sábado de la semana del primer plenilunio de primavera: el Sábado Santo o Sábado de Gloria.

 

Cuando llegamos al final del camino, en el cauce del río Torrente, (Fin la Pavilla), hemos recorrido aproximadamente 1,4 Km desde que salimos de casa. Cruzamos el río -con mayor o menor dificultad dependiendo de su caudal-, para continuar directamente de frente por la pista forestal que deja a la izquierda la edificación del Molino Alto. Las primeras y más duras rampas de este carril han sido recientemente hormigonadas, evitando la erosión que en épocas de lluvias lo hacían prácticamente intransitable para los vehículos. Se echan de menos aquellos tiempos en los que en intervenciones como ésta se respetaba un franja central de piedras para que los mulos no resbalasen: la mecanización y abandono de la agricultura tradicional se va imponiendo paulatinamente...

Dejado atrás el pavimento hormigonado destacan, en la margen opuesta del Torrente, los inaccesibles tajos de El Castillejo. Divisamos, junto al cauce, el edificio donde se alojan las turbinas de la Central Hidroeléctrica. Un reciente desprendimiento de rocas, aún activo, ha sepultado la presa de derivación desde donde salía la conocida como “Acequia de Moranja”, tomándose ahora las aguas unas metros aguas arriba y siendo derivadas mediante tuberías instaladas a tal efecto. Recorridos 1,30 Km desde el Molino Alto, llegamos al Collado del Pinguruchi, punto de paso, por el este, del canchal de roca dolomítica a los pies del pico del mismo nombre, de 1239 m de altura. El trazado de la pista nos da ahora un pequeño respiro, llaneando durante unos 500 m para llegar a la primera bifurcación (Bifurcación 1) en la que nos desviamos a la derecha para adentrarnos en el Barranco de la Yesera. Este punto es fácilmente reconocible por la anchura del desvío, dejando a la derecha una era abandonada, con su característico diseño circular y solera de piedras. La densa vegetación que ahora acompaña nuestros pasos, entre cultivos de frutales, nos habla de la capacidad de retención del humedad de esta ladera en umbría, orientada al norte. Entrado el mes de septiembre, la tonalidad roja de las sabrosas acerolas llena de color esta margen izquierda del Barranco de la Yesera, con las primeras pinceladas amarillas de los álamos anunciado el inminente otoño. Según nos alejamos del lecho del barranco la pendiente del carril aumenta progresivamente, volviéndose menos exigente al enlazarse con la pista principal que viene de Nigüelas, tras haber caminado 1,4 km desde el comienzo de nuestra ascensión por el barranco de la Yesera. Desde aquí iniciamos ya, hacia la derecha, la continua bajada que nos llevará de vuelta a Nigüelas. Apenas 1,4 km desde que cogimos la citada pista principal llegamos a la segunda de las bifurcaciones marcadas en nuestro itinerario (Bifurcación 2). Allí abandonamos la pista para, hacia la izquierda, en dirección a los tajos de Cerro Alto, proseguir nuestro descenso por un estrecho sendero (el mismo camino de herradura que ya fue utilizado en la ruta circular alrededor de Cerro Alto propuesta en otra ocasión), que a media ladera y describiendo un trazado zigzagueante, nos sitúa al poco tiempo al pie de los cortados verticales. Un hito de madera nos indica entonces el último punto de cambio de dirección de nuestra excursión (Bifurcación 3). Ya solamente nos queda seguir por el sendero atravesando el paraje de “Llanos de Plúnez”, entre olivos y almendros, siguiendo la dirección de una pequeña barranquera para, al poco tiempo, salir de nuevo al cauce del río Torrente y regresar al núcleo urbano de Nigüelas. Desde la Bifurcación 2 hasta el río hemos recorrido unos 2,2 km, en total poco más de 8 km desde que salimos de casa.

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