Historia de la vida privada XXX:

Las fuentes del valle, en especial los baños de Urquízar

Eduardo M. Ortega

Los baños de Urquizar y Vacamía, es un lugar natural y bucólico, al que se llega por un camino rural desde la ermita de san Blas en Durcal, y que va a desembocar cerca del río, donde hay cascadas y un paisaje casi silvestre, al fondo también percibimos la cercana localidad de Cónchar. También se puede acceder a los mismos a través de la ruta circular del Peñón de los Moros. Hay diversos nacimientos y así se nos describen los mismos. La temperatura de estos nacimientos es muy superior a otros nacimientos que están cerca (por ejemplo el de la rambla de Cijancos) y también es muy distinta en la cantidad de agua que sale: en Vacamía la temperatura del agua es de 21,2ºC y en los baños de Urquízar la temperatura es de 24 °C. La  mineralización más débil de los manantiales vecinos es muy diferente.

Los baños de Urquízar engloban cuatro nacimientos, con composiciones minerales distintas, las unidades 1-2 de las unidades 3-4. (Siempre se ha comentado que el nacimiento de la izquierda era mejor para beber que el nacimiento de la derecha).

 

Estas aguas que han estado a unos 2000 metros de profundidad ascienden tras décadas en el subsuelo disolviendo a su paso entre las grietas minerales como el magnesio el calcio o el potasio.

Las aguas del baño Urquizar fueron declaradas como minerales en el año 1990, en 2006 como termales y en el año 2010 obtuvieron la declaración de aguas minero-medicinales.

Estas aguas son muy buenas para enfermedades cutáneas, todo lo relacionado con la piel, para las  articulaciones, aparato digestivo, piedras renales pero no es aconsejable su uso habitual continuo por sobrepasar los límites aconsejados para la salud por la concentración de ión de sulfato.

El mayor problema de todos, es la dificultad de acceso a dichos baños, dada la pronunciada pendiente, a la hora de recoger agua, o de visitarlos, si bien este paisaje quizás se conserve más virgen y pristíno, precisamente por esa peculiar ubicación. Aquí podemos percibir las diversas leyendas de nuestro Valle, y la creencia en las hadas, u ondinas u otros seres mágicos, que acompañan estos lugares alejados de la civilización y el mundanal ruido. Podemos creer sin dudarlo, que nos hemos traslado a otro mundo, a otro lugar diferente en el cuál los árboles, y la vegetación de ribera y demás plantas mediterráneas dan un aroma y un encanto especial a este paisaje. No queda muy lejos la historia por la propiedad de dichos baños. Dichos baños desde la época de los romanos, ya acudían a los mismos sus procónsules, entre ellos según se cuenta Julio César, que acudió para sanar de unos problemas de la piel. Luego han sido frecuentados por árabes etc… Sea como fuere, merece la penacon cierta sobriedad probar tales aguas, que no olvidemos que tienen propiedades minerales, pero también medicinales, y que nos pueden ayudar, aunque no estaría de más que a través de las diversas instituciones se pudiese canalizar un uso más detallado de dichas aguas que pueden qué duda cabe ayudar a nuestra salud, pero con sobriedad.

 Sería bueno que tales aguas se pudieren embotellar y comercializar para el bienestar de la población del Valle, y en general de toda nuestra región.

Otra cuestión es que al ser minero medicinales también debería de conocerse la dosis del agua a beber ya que su uso excesivo y continuo en determinadas patologías podría ser perjudicial para la salud.

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