De la Baja Edad Media a la Edad Moderna:

los origenes de las familias del valle

Eduardo M. Ortega

Los orígenes de nuestros pueblos, parroquias, aldeas y demás anejos y alquerías de todo el Valle de acuerdo a los múltiples estudios de investigación remanecen de vocablos árabes que indica el significado del lugar nombrado. Sin embargo en la genealogía de las familias, podemos ver que tras una familia, se constituye un grupo de familias o clan, de ahí un linaje, varios clanes, y se forma un pueblo. Los Reyes Católicos al conquistar Granada bajo el signo de la Santa Fe dictaron una Pragmática de conversión forzosa, término que podría aplicarse a varias pragmáticas u otros textos legales emitidos a comienzos del siglo XVI bajo los Reyes Católicos y en concreto la Pragmática de 14 de febrero de 1502. Por ella, aparentemente se daba a elegir a los musulmanes sometidos (mudéjares) de la corona de Castilla entre el exilio y la conversión al cristianismo. La nueva categoría social así surgida, los cristianos nuevos de origen musulmán, recibieron el nombre de moriscos. Sin embargo la Población morisca en 1568 en nuestro Valle era de 5448 moriscos y 232 cristianos. Lo que sumaba en total 5.680 habitantes. En esas fechas se dictó la Pragmática Sanción de 1567 o Pragmática antimorisca que fue un edicto en forma de Pragmática Sanción promulgado por el rey Felipe II: “En el día de Año Nuevo de 1567, Pedro de Deza, presidente de la Real Chancillería de Granada, la hizo pública y comenzó a hacerla cumplir. La resistencia a la pragmática desencadenó la Rebelión de las Alpujarras de 1568-1571.

Por iniciativa del arzobispo de Granada Pedro Guerrero, que estaba convencido de que los moriscos mientras mantuvieran sus costumbres y tradiciones no podrían llegar a ser verdaderos cristianos, se reunió en 1565 un sínodo provincial de los obispos del reino de Granada. Estos acordaron cambiar la política de persuasión se abandonaron los términos evangelización, predicación, catequización para adoptar términos más severos que algunos describen como represivos. Se reclamó la aplicación de las medidas que habían quedado en suspenso en 1526, lo que significaba la prohibición de todos los elementos distintivos de los moriscos como la lengua, los vestidos, los baños, las ceremonias de culto, los ritos que las acompañaban, las zambras, etc. Además los obispos pidieron al rey que se extremaran las medidas de control, proponiendo que en los lugares de moriscos se asentaran al menos una docena de familias de cristianos viejos, que sus casas fueran visitadas regularmente los viernes, sábados y días festivos, para asegurarse de que no seguían los preceptos coránicos, y que se vigilara estrechamente a los moriscos notables para que diesen ejemplo, y que a los hijos de éstos "Vuestra Majestad los mandase llevar y criar en Castilla la Vieja a costa de sus padres para que cobrasen las costumbres y Cristiandad de allá y olvidasen las de acá hasta que fuesen hombres". ¿Qué hubiera pues pasado si la historia hubiese transcurrido de otra manera? ¿Cuáles fueron los pros y los contras en relación al Valle, como a toda España de vivir en un modelo centralista de estos Reyes castellanos? La cultura del valle y sus tradiciones, la persecución fue larga y dura porque no sólo la Real Chancillería y los tribunales ordinarios persiguieron a dichos moriscos, y en algunos casos judíos conversos por la propia Inquisición de la cual los interesados pueden consultar dos obras sobre Magia e Inquisición en el antiguo Reino de Granada(Siglos XVI al XVIII) y el otro libro “Magia y vida cotidiana en Andalucía” del historiador Rafael Martin Soto. Cualquier conducta distinta a los estrictos mandatos y costumbres de la sana fe cristiana y católica, fue perseguida de manera implacable. No están lejos la quema de bibliotecas enteras, de libros en la plaza Bibarambla, y de una férrea persecución por los dueños y la nobleza que eran los marqueses y condes a los que los Reyes Católicos y posteriores reyes repartieron la tierra, y cuyos nombres se encuentran por tanto inscritos en el monumento de la Plaza a Colón en Granada capital. Debemos reseñar como se inscribió una cultura y se borró otra, sin caer en claros y espurios anacronismos, y dado que muchas fuentes y libros escritos fueron claramente quemados, podemos claramente aseverar que por nuestras venas corren diversos tipos de sangre, y quizás podamos deducir lo de la malafollá granadina, como sencillamente se deba a un grupo social frustrado, y que en sucesivas centurias se le quebró el gusto, se le negó su esencia, sus costumbres y tradiciones.

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