La vida cotidiana del Valle V:

Los maquis de la alacena

Eduardo M. Ortega

Este relato aunque basado en la realidad es ficticio, para no dar nombres y no herir susceptibilidades entre los diversos bandos enfrentados de la guerra civil española, y lo escribo dentro de los temas de la historia de la vida cotidiana de nuestro Valle, porque me parece no sólo interesante, sino imprescindible para entender nuestro pasado. El cine recoge algunas escenas y películas que relatan episodios similares al nuestro. Cuando por tanto se instaura en España el régimen franquista del general Franco, invicto caudillo como dicen las monedas por la gracia de Dios, (como si Dios tuviese que ver algo en los desmanes de los hombres), hubo muchos vecinos del Valle que fueron llevados a cárceles, unos fusilados, otros pudieron huir al extranjero, otros fueron represaliados, otros por procedimientos sumarios de entre otros los extintos Tribunales para la represión de la Masonería y el Comunismo, junto a la Comisaría General de Información del Régimen y que los archivos nacionales, como el Archivo Nacional de la Guerra Civil con sede en Salamanca recogen algunos de estos juicios sumarísimos. En resumidas cuentas como cuenta el autor Paul Preston se vivió y practicó en general una Política de la venganza, donde se trató de exterminar no sólo ideas e ideales, sino personas o posibles amenazas que pensaban distinto. Pero volvamos al caso que nos ocupa en Nigüelas y que por respeto a la familia no doy el nombre, como el de otros muchos muchos pueblos del Valle, donde muchos de estos republicanos, sindicalistas o incluso represaliados, tuvieron supuestamente que huir al monte, pero otros se quedaron escondidos en la alacena de su casa, en una especie de Zulo, enterrados en vida, donde les pasaban la comida y el orinal para sus necesidades, y así vivieron muchos años, muertos en vida. Muchos emigraron, otros hasta intentaron cambiar de nombre e identidad, porque en muchos casos los registros civiles habían sido quemados en la guerra y ello facilitaba en cierto modo el cambio de antecedentes familiares etc… La alacena se convirtió por tanto en un medio de ocultamiento y de comunicación con la familia, así como en un medio de liberación y de salvar la vida. Luego ya pasada la guerra y algunos años más, las cosas se suavizaron, y las propias normas del régimen en aquéllos casos que no eran especialmente gravosos o dañinos para el mismo, hicieron en parte la vista gorda y estos ciudadanos ocultos pudieron nacer de nuevo a la vida. Aunque entre esas entremedias, quedan escritos muchos tiros de venganza, sangre y tinta que nuestros jóvenes deben de conocer, y cómo el Régimen que aunque amaba las tradiciones y la cultura les molestaba a quienes pensaban distinto, o fuera del discurso nacional catolicista. Estos vecinos nuestros de la alacena, el pajar, el aljibe, o la sierra, al igual que tantos otros represaliados en uno y otro bando, se merecen un homenaje no exactamente de recuerdo, sino simbólico para que esas dos nuevas Españas no vuelvan a resurgir.

 

 

Aunque vivimos en democracia, hay también hoy en día personas que mienten, y el carácter en nuestros dirigentes pasa a veces por procesos manipuladores, o de medias verdades. Porque no olvidemos que el sistema se retroalimenta, y los cargos son elegidos por cooptación es decir a dedo, los partidos eligen a sus dirigentes a dedo, como lo hace a nivel sociológico, la iglesia católica desde la jerarquía con los sacerdotes, o el ejército en sus altos cargos, o las propias Reales Academias, o el partido de turno… Y así podríamos seguir. Ya es hora que el sistema cambie, y que la democracia, no solo sea transparente, sin alacenas, o en internet, sino que quienes acceden a los cargos de poder, también en democracia, no lo sean a dedo de la jerarquía a la que pertenecen, ni represalien a quienes como el que suscribe pone en debate reflexivo de todos ellos “el prohibido prohibir, o el prohibido pensar”. Nos hemos dado unas leyes, un sistema democrático, un pluralismo, pero por favor, que no siempre manden los mismos, si no con el debido respeto, quizás el régimen no ha terminado en parte, y no hemos podido salir del todo de la alacena. Y eso lo digo porque el interés general, debe de estar por encima de cualquier interés de partido o jerarquía de poder, y expuesto el caso, yo que soy miope, no lo veo con claridad rotunda. Invito a cualquier lector a que me diga, demuestre o haga ver lo contrarío. Nadie duda que la democracia no es perfecta, como humana institución con sus luces y sombras, pero ¿Quedan o no disfrazadas, algunas que otras alacenas, despensas y refrigerios en la actualidad, al contrario que antes que eran perseguidas, ahora protegidas y alimentadas del sistema?

 

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